martes, 25 de octubre de 2011

Entrevista Pablo Romero SJ


Conversamos con Pablo Romero SJ acerca de este nuevo tiempo que está viviendo luego de haber sido ordenando Sacerdote Jesuita, asumiendo también, casi al mismo tiempo, su rol como Asesor Eclesiástico de la CVX Jóvenes. Todo esto en un tiempo delicado para nuestro país, a qué se siente llamado como sacerdote en este contexto y a qué llama a la CVX, a continuación.

1. ¿Cómo ha sido este tiempo previo y luego de tú ordenación junto a otros 3 compañeros?
Este tiempo ha estado marcado por el afecto compartido. Me emocionó mucho el día de la ordenación ver a amigos míos del campamento donde había trabajado en Melipilla, ver a compañeros de colegio, de universidad, mi familia… Gente que no veía hace años. Y también recibir el cariño y apoyo de la CVX. Yo me siento caminando y haciendo Iglesia junto con la CVX. Y esto está plagado de amistad.
También ha estado marcada por la celebración misma de la ordenación. Me marcó la imposición de manos del Obispo y de mis compañeros jesuitas… Me sentí parte de una caravana de gente que ha experimentado el amor de Dios y que quiere dar gratis lo que gratis ha recibido.
Por último, estas semanas han estado marcadas por los nuevos servicios: las primeras misas en el San Ignacio El Bosque y en la Parroquia Santa Cruz; celebrar el sacramento de la reconciliación y la unción. Todos servicios en los cuáles me siento haciendo puente con el Señor.

2. ¿Qué significa para ti iniciar tu sacerdocio sirviendo en la CVX?
Quiero ser un sacerdote que le saca partido y colabora con el sacerdocio que todos los cevequianos tienen por el bautismo. Todos estamos llamados a ofrecer la vida a Dios. A apostar la vida con alguien y a alguien. Quiero acompañar eso. Quiero animarlo. Y la CVX no puede ser un mejor lugar para ello.
En la CVX he aprendido mucho y he disfrutado de relaciones entre laicos y curas que se asemeja y se quiere asemejar mucho más a lo que sueña la Iglesia en el Vaticano II. Una Iglesia donde religiosas, religiosos, curas y laicos se experimenten parte de un Pueblo de Dios necesitado. Todos nos necesitamos unos de otros y todos de Dios.

3. ¿Cómo crees que podemos servir más y mejor al país como Comunidad mayor?
El país está viviendo un tiempo de mucha pasión. La olla se ha destapado. Lo eclesial también. Las grandes heridas del país están sangrando. Me imagino a una CVX aportando discernimiento y experiencia de un Dios que trabaja en el mundo. Me imagino a la CVX como un lugar de envío de universitarios y jóvenes a comprometerse en lo político, en lo social y en lo eclesial. Con conocimiento interno de los más pobres. Enviados desde la Iglesia. Y me imagino a una CVX que es capaz de sostener y alimentar esos procesos en comunidad. Con gente disponible para guiar procesos de otros, ayudar a formar, a poner a otros con Dios y los pobres, y hacerse responsable de esta Iglesia.

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