lunes, 26 de septiembre de 2011

Magis y Jornada Mundial de la Juventud: La Iglesia joven y universal, por Eduardo Castillo

Entre el 5 y 21 de Agosto pasado, 55 jóvenes pertenecientes a la Red Juvenil Ignaciana chilena partieron rumbo a España para vivir dos encuentros multitudinarios como Iglesia. El primero de ellos fue el Magis, encuentro que reunió a casi 3000 jóvenes ignacianos de todos los continentes para luego partir a Madrid y reunirse con el Papa Benedicto XVI en la gran fiesta de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Les compartimos el testimonio un joven cevequiano que vivió esta gran experiencia.

Cantábamos y rezábamos un poco ansiosos en el bus a minutos de llegar a Loyola, antes de pasar nuestra primera noche en las tierras de Ignacio. Era el comienzo de Magis, experiencia que ninguno de los 55 que conformábamos la Red Juvenil Ignaciana había vivido antes, no sabíamos lo que nos esperaba: fueron días donde compartimos nuestra vida, cultura y modos de vivir la fe. Todo se dio de manera muy gratuita, por medio de algún taller, bailando alguna danza, cantando en la misa o simplemente conversando en el desayuno con el compañero(a) de mesa. Lo más lindo era que a pesar de las distintas nacionalidades existía un lenguaje en común: nuestra espiritualidad.

Luego de dos días en Loyola, partimos en grupos a distintos puntos de España, Francia y Portugal, para vivir diferentes experiencias por una semana, tales como arte, acción social, espiritualidad o simplemente peregrinación, que fue lo que yo viví. Fueron siete días de viaje itinerante por villorrios medievales, donde en tres de ellos se ubicaban antiguos monasterios construidos entre los siglos XI y XII por los monjes cistercienses. Además de establecer amistades entre los integrantes del grupo, fue una oportunidad para escuchar el testimonio de otras personas tales como Paco y Sara (cistercienses), quienes sintieron el llamado a una vocación contemplativa y así entregar a Dios lo más valioso que tenían: su propia vida.

Ciertamente en la última semana a todos nos descolocó dejar la tranquilidad de estar compartiendo con veinticinco personas para llegar a un Madrid con casi dos millones de jóvenes que repletaban la ciudad. Sin embargo, el ánimo de festividad es contagioso y pronto nos hicimos parte también de aquella fiesta de la Iglesia, en la que tuvimos la oportunidad de vivir su universalidad y desde ahí participar en distintos espacios ofrecidos por la JMJ. Fue el mismo Papa Benedicto XVI quien nos recordó que “seguir a Jesús en la fe es caminar con Él en la comunión de la Iglesia. No se puede seguir a Jesús en solitario”, esta interpelación nos invita a ser parte de aquella Iglesia diversa, que muchas veces nos cuesta tanto entender e incluso querer. Lo importante es vivirla con el espíritu del Magis, para así realmente habitar con “Cristo en el corazón del mundo”.

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